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La lucha de una alemana contra la prescripción de las presuntas violaciones de su exmarido
La lucha de una alemana contra la prescripción de las presuntas violaciones de su exmarido / Foto: DANIEL REINHARDT - AFP

La lucha de una alemana contra la prescripción de las presuntas violaciones de su exmarido

Claudia Wuttke vivió una primera pesadilla cuando la policía le mostró imágenes del ordenador de su exmarido con decenas de presuntas violaciones que habría sufrido. Luego, una segunda, cuando se enteró de que 65 de las 67 agresiones podrían haber prescrito según la legislación alemana.

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Para esta vecina de Hamburgo de 59 años, todo comenzó en junio de 2025, cuando la policía de Luneburgo, en el norte de Alemania, la citó para identificar en unas capturas de videos a una mujer visiblemente "indefensa" que sufría abusos sexuales a manos de su exmarido.

"Esa mujer era yo", cuenta en una entrevista con la AFP.

Wuttke vio en esas imágenes a "una mujer completamente desorientada, sin voluntad propia, incapaz de expresarse, que estaba siendo violada de diferentes maneras".

Afirma no tener ningún recuerdo de los hechos, por lo que piensa que la drogaron.

Según la revista Der Spiegel, que sacó a la luz el caso a mediados de mayo, la policía encontró en el ordenador de su exmarido 67 videos en los que se le veía sometiendo a Wuttke a penetraciones orales, vaginales y anales, unas veces con su pene, otras con un consolador y en una ocasión con un bate de béisbol introducido por vía anal.

Los abusos se habrían producido a lo largo de un periodo de 16 años, durante su matrimonio y tras su divorcio, cuando aún mantenían relaciones.

- Prescripción "intolerable" -

Tras cinco meses de investigación, el mundo de Claudia Wuttke, autora de novelas policíacas, "se derrumba" de nuevo cuando recibe una carta de la fiscalía en la que se le comunica que la mayoría de los hechos documentados han prescrito.

Quedan una violación que probablemente tuvo lugar en 2021 y la cometida con el bate.

En Alemania, el plazo de prescripción es de cinco años para las violaciones cometidas sin circunstancias agravantes, como el hecho de atacar a una persona "indefensa".

Sin embargo no se ha demostrado que hubiera sedación.

"Si esa mujer no estaba indefensa, ¿cómo es entonces una mujer indefensa?", se indigna la Wuttke, sorprendida también de que pueda haber prescripción cuando ella ni siquiera sabía que era una víctima hasta que la policía se puso en contacto con ella.

El caso también pone de manifiesto una reforma de 2016, aprobada bajo el mandato de la canciller Angela Merkel, que endureció la legislación en materia de delitos sexuales, pero que también redujo el plazo de prescripción en algunos casos.

Esta situación es "intolerable", señala la abogada de Wuttke, Christina Clemm, quien espera que "el debate público" conduzca a una reforma de la ley.

Aunque, tras presentar un recurso, consiguió que se reabriera la investigación sobre las 65 violaciones archivadas, la amenaza de la prescripción sigue pesando.

La apertura del juicio por los dos delitos retenidos inicialmente, prevista para el 15 de junio, fue finalmente cancelada a la espera de las conclusiones de los investigadores sobre los otros 65 casos, anunció el miércoles el tribunal encargado del caso.

- "Abandonada" -

Este caso ha salido a la luz dos años después del de la francesa Gisèle Pelicot, que contribuyó a que se hablara abiertamente de la violencia sexual en todo el mundo.

Claudia Wuttke afirma que este precedente le ayuda a afrontar la situación, ya que "a nadie le gusta hablar de violación y a nadie le gusta imaginársela". Pero se sintió "abandonada por el Estado de derecho", "terriblemente sola" e "impotente".

El abogado de su exmarido, Moritz Klay, no quiso responder a las preguntas de la AFP, limitándose a recordar la prohibición en Alemania de "divulgar públicamente el contenido de un proceso penal" en curso.

Claudia Wuttke explica que nunca tuvo "ninguna sospecha" respecto a su exmarido. "A pesar de todas las cosas terribles que conllevaba esa relación, nunca habría imaginado la violencia física".

Su atuendo blanco deja al descubierto una pequeña grulla tatuada sobre el pecho, símbolo de "poder" y "liberación", explica la escritora, apasionada por la cultura japonesa y el tango argentino.

De su experiencia surgió la idea de crear una comunidad de apoyo llamada "Ungebrochen" ("Intactas"). "Quiero ofrecer a las mujeres que han pasado por esto lo que yo no tuve".

P.Gil--BT