Brasil, a la conquista de Hollywood
¿Qué hace que el cine de un país explote en la escena internacional? Brasil lo descubre en tiempo real. Por segundo año consecutivo, una producción brasileña compite por el Óscar a mejor película, esta vez con "El agente secreto".
Del director Kleber Mendonça Filho, este thriller político bañado de realismo mágico sigue a un profesor universitario perseguido por la dictadura en 1977 que se refugia en Recife, en el noreste del país, bajo identidad falsa, mientras intenta huir al extranjero con su hijo.
Está nominada en cuatro categorías, incluidas mejor película y mejor actor para Wagner Moura, apenas un año después de que el drama "Aún estoy aquí" conquistara la primera estatuilla para el país.
Este reconocimiento es producto de una confluencia de calidad, "timing" y la vuelta del apoyo a la cultura bajo el gobierno del presidente Luiz Inacio Lula da Silva tras los años de desmantelamiento de su predecesor, Jair Bolsonaro, según expertos consultados por la AFP.
"Esto no es casualidad ni un milagro. Es resultado de mucho trabajo, políticas consistentes y, claro, talento", resume Ilda Santiago, directora del Festival Internacional de Cine de Rio y votante de los Óscar, que se entregarán el 15 de marzo.
Ambas películas galardonadas abordan la dictadura militar que rigió en Brasil entre 1964 y 1985. Para Santiago, estas historias resuenan internacionalmente "porque muestran cómo nuestro día a día puede ser transformado por gobiernos, y eso es un espejo del mundo actual".
- La teoría del palillero -
La influyente crítica Isabela Boscov tiene una explicación visual: "Es la teoría del palillero. Cuando quieres sacar un palillo de un palillero lleno, no sale. Después que sale el primero, todos los demás salen más fácil".
Ese primer palillo fue "Aún estoy aquí", protagonizada por Fernanda Torres, que ganó el Globo de Oro a mejor actriz en un drama y una de las intérpretes más populares de su país.
Con "El agente secreto", el gran impulso arrancó en el festival de Cannes, donde fue galardonada con los premios a mejor director y mejor actor para Wagner Moura.
El Pablo Escobar de la serie "Narcos" y protagonista de "Tropa de élite" también se alzó con el Globo de Oro al mejor intérprete en un drama con "El agente secreto", premiada a la vez como mejor película de habla no inglesa.
Boscov destaca también la inteligencia y el sentido del humor de Moura y Torres en talk shows y entrevistas internacionales, algo "fundamental" durante la promoción de cara a la temporada de premios de Hollywood.
"Es una acumulación de pequeñas y grandes victorias", explica la crítica.
Este fenómeno de "romper la burbuja" ya ocurrió con otras cinematografías: el cine iraní en los años 1990, el mexicano en la década de 2010, y más recientemente el surcoreano.
Aunque "Estación central" (1998) y "Ciudad de Dios" (2002) abrieron ese camino con nominaciones al Óscar hace más de dos décadas, según Boscov "faltó saber aprovechar esa brecha".
Ahora Brasil capitaliza el momento: otras producciones recientes como "Baby", "El último azul" y "Manas" han cosechado premios en Cannes, Berlín y nominaciones a los Goya.
- Reconstrucción -
"El cine brasileño volvió a conectarse a la corriente con la elección de Lula en 2022, después de cuatro años en los que la cultura, en términos prácticos, fue extinguida", afirmó Kleber Mendonça en entrevista con la AFP.
En 2018, la industria audiovisual contaba con mecanismos consolidados de financiamiento, similares a los de países como Francia, Canadá y Alemania.
Bolsonaro (2019-2022) recortó a casi la mitad el presupuesto del Fondo Sectorial Audiovisual, congeló las convocatorias de la Asociación Nacional de Cine para financiar proyectos y amenazó públicamente con cerrarla si no establecía un "filtro" ideológico.
El gobierno de Lula reactivó las convocatorias e inyectó cifras récord al sector: solo el año pasado fueron 1.400 millones de reales (cerca de USD 269 millones), 180% más que la inversión en 2021.
Las cifras hablan: los filmes nacionales representaron alrededor de un 10% de las ventas de taquilla en 2024 y 2025, récord histórico.
Pero Santiago advierte que la reconstrucción sigue: "Poner de nuevo en su lugar cada uno de esos ladrillos que fueron desmontados es una tarea que lleva años".
P.Gil--BT