Miles de evacuados por incendios vuelven a sus casas en España y Francia afronta amenaza del calor
Decenas de miles de personas evacuadas por los megaincendios que azotaron España y Francia empiezan a volver a sus casas el miércoles pero el calor y el viento complican la labor de los bomberos que luchan contra las llamas en los alrededores de Burdeos.
Aunque actualmente la atención se centra en el oeste de Europa, la UE advirtió esta semana que las condiciones propicias para incendios se extenderán hacia el centro del continente en los próximos días.
Los equipos de emergencia combatían el miércoles un fuego en la isla griega de Paros, mientras que dos bomberos murieron luchando contra las llamas en la sureña Creta y un tercero cerca del puerto de Gitión, en el Peloponeso.
En la vecina Turquía, los incendios obligaron a evacuar a cientos de personas en las turísticas playas del sur. Más de 3.000 bomberos fueron desplegados para luchar contra "90 focos", de los cuales "81 ya están controlados", informó el presidente turco Recep Tayyip Erdogan.
Tras días de agobio por los incendios en España, las autoridades levantaron el miércoles la orden de evacuación en todos los municipios de la provincia de Ávila, cerca de Madrid, donde se originó la semana pasada el "mayor incendio forestal de la historia reciente" del país.
Residentes y turistas desalojados de las zonas afectadas volvían a sus pueblos para encontrar, en algunos casos, sus viviendas destruidas.
"No tengo dinero, no tengo documentos, no tengo casa", dijo a la AFP José Fernández al encontrarse con los muebles quemados, muros a medio caer y montañas de ceniza en los que se convirtió su domicilio en Pelayos de la Presa, cerca de Madrid.
"Todo se ha quedado ahí", lamentó con los ojos vidriosos el jubilado de 74 años mientras pasea por los restos calcinados.
En otro de los municipios realojados, Susana Barrul, una ama de casa de 39 años, no esconde su felicidad tras haber regresado a su parcela que quedó intacta en Aldea del Fresno.
"Estamos felices de volver. Estamos intentando volver a la normalidad", dijo a la AFP, contenta de cocinar y prepararse un café mientras recupera la rutina con sus niños, aunque todavía "el pueblo parece fantasma".
La situación parece estabilizada, pero las autoridades francesas y españolas advirtieron de condiciones desfavorables durante la jornada que amenazan con alimentar nuevos repuntes de las llamas.
Estos fuegos son consecuencia de la mayor inflamabilidad de los bosques y la vegetación por la sequía y a las olas de calor excepcionales que se suceden desde junio, fruto del cambio climático.
- "Es hoy cuando tenemos miedo" -
En el suroeste de Francia, decenas de miles de personas también recibieron autorización para volver a sus domicilios en la región vinícola alrededor de Burdeos, afectada por el incendio más extenso del país desde 1949, con 42.000 hectáreas quemadas, que obligó a evacuar a más de 220.000 personas.
Tras una ligera tregua durante la noche y un foco "estabilizado" por la mañana, las fuertes temperaturas volvieron el miércoles, con vientos que avivan un incendio de una intensidad poco común.
Una espesa humareda volvió a cubrir el norte del balneario de Lanton, al oeste de Marcheprime, municipio situado en el epicentro del incendio, a unos 30 km al oeste de Burdeos, vio un equipo de la AFP.
Cerca de allí, las llamas bordean un campo que sirve de cortafuegos, mientras los bomberos combaten el fuego, bajo un calor asfixiante, empeorado por las chispas y un viento caprichoso.
"Es hoy cuando tenemos miedo", declaró a la AFP Jérémy Presi, un voluntario en un puesto de abastecimiento de agua improvisado.
Pero para él no es una opción partir. "Ellos, los turistas, pueden tomar su auto e irse. Aquí, esta es nuestra casa", afirma.
Un grupo de obreros de la construcción llegó desde el departamento vecino de Charente-Maritime con un camión cisterna de 12.000 litros para ayudar a los bomberos a recargar sus vehículos.
"Hemos tomado todas las carreteras posibles para llegar", dijeron a la AFP.
"Tengo 67 años y nunca había visto algo así. Íbamos bordeando la carretera hacia aquí y me eché a llorar", afirma.
Sea cual sea la evolución de los incendios en los próximos días en Gironda, en el suroeste, "el fuego va a seguir ardiendo bajo la superficie durante semanas, incluso años", advirtió a la AFP el teniente de bomberos Cyril Venière.
D.Hernandez--BT