El BM reduce su previsión de crecimiento de la economía global por la guerra en Irán
El Banco Mundial redujo el jueves su previsión de crecimiento de la economía global a su nivel más bajo desde la pandemia del covid-19, a causa de la expansión en todo el mundo de los efectos de la guerra en Medio Oriente.
El crecimiento mundial caerá al 2,5% en 2026, en comparación con el 2,9% del año anterior, con una inflación que promediará el 4%, señaló el prestamista multilateral en su informe Perspectivas Económicas Globales.
La guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán ha disparado los precios de la energía, provocando una inflación más pronunciada, con el potencial de mayores costos de endeudamiento a medida que los bancos centrales intentan contener el fuerte aumento de los precios.
El BM señaló que estaba poniendo a disposición de inmediato hasta 60.000 millones de dólares para los países en desarrollo más duramente golpeados por la crisis.
Agregó que esa cifra podría aumentar a 100.000 millones de dólares en un plazo de 15 meses.
"En respuesta al choque actual, estamos proporcionando liquidez donde se necesita ahora, y estamos preparados con financiamiento adicional, garantías y soluciones del sector privado si las presiones se intensifican", dijo Ajay Banga, presidente del Banco.
Las previsiones de crecimiento para dos tercios de las economías del mundo se han revisado a la baja en el nuevo informe con respecto a enero de este año.
Los economistas del BM advirtieron sobre la naturaleza desigual del choque, que afecta más a los países de bajos ingresos y en desarrollo que a las economías avanzadas.
"Por ahora, Asia es la parte más afectada de la economía global", afirmó Indermit Gill, economista jefe del Banco Mundial.
"Asia Occidental está siendo golpeada por el conflicto. Asia Meridional se ve afectada por los mayores precios del petróleo, el gas, los minerales y los fertilizantes.
"El Sudeste Asiático, países como Filipinas, están sufriendo por los mayores precios de los combustibles y los minerales, y el Nordeste Asiático también está experimentando estos efectos".
Algunos de los países que registran las mayores revisiones a la baja de su crecimiento del PIB incluyen Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Turquía y Bangladés.
América Latina y el Caribe se resiente solo ligeramente, con una reducción al 2,2% (2,3% previsto en enero).
Gill destacó la serie de choques que han golpeado la economía mundial en los últimos años —entre ellos la pandemia, el cambio climático, la invasión rusa de Ucrania, las guerras arancelarias del presidente estadounidense Donald Trump y ahora la guerra en Irán— como factores que han mermado la resiliencia económica de los países.
"Lo primero es poner fin al conflicto en Ucrania, en el Golfo y en África Central, y no iniciar nuevas guerras", señaló.
"La guerra en cualquier lugar es mala para los pobres".
- "Década perdida" -
El escenario de referencia del BM, sobre el cual se basan las previsiones, supone que el precio del crudo Brent promediará 94 dólares por barril en 2026, y que las perturbaciones del suministro de energía cesarán en julio.
Sin embargo, si las interrupciones energéticas resultan más graves y los problemas de oferta generan volatilidad en los mercados financieros y pérdida de confianza, el crecimiento global podría caer hasta el 1,3%, advirtió el Banco.
En ese escenario, la inflación global general promediaría el 4,4%.
La intensidad de los efectos del conflicto ha variado en función del tamaño económico general de los países, sus reservas de energía y su exposición a las cadenas de suministro afectadas por el cierre del estrecho de Ormuz.
El informe calificó como una "década perdida" la de 2020 para que los países en desarrollo mejoren sus perspectivas económicas, debido a que han debido enfrentarse a un choque tras otro.
"Salvo un milagro, la década de 2020 resultará ser lo que presagiaba su ominoso inicio: una década perdida (...) para decenas de economías en desarrollo", indicó.
- Inseguridad alimentaria -
Uno de los principales efectos del cierre del estrecho de Ormuz ha sido la interrupción de alrededor de un tercio del suministro mundial de fertilizantes, con efectos colaterales sobre la seguridad alimentaria.
"Si el conflicto persiste, lo próximo que se verá afectado serán los precios de los alimentos, y eso significará problemas para el norte de África y el África subsahariana", afirmó Gill.
El informe pidió una acción coordinada de política global para abordar el problema, incluida la necesidad de "reforzar los mecanismos de asistencia alimentaria de emergencia y establecer corredores humanitarios para evitar un mayor deterioro".
Incluso antes del conflicto en Oriente Medio, la inseguridad alimentaria mundial ya venía en aumento, y se estima que en 2025 el 12% de la población mundial se encontraba en situación de inseguridad alimentaria grave, dos puntos porcentuales más que en 2019.
Los países del África subsahariana —entre ellos Burkina Faso, la República Democrática del Congo, Malí, Níger, Sudán y Sudán del Sur— están particularmente expuestos a los efectos de la crisis actual.
Los Estados afectados directamente por conflictos como Siria, Líbano y Yemen también son vulnerables a la inseguridad alimentaria.
X.Dominguez--BT