Bogota Tiempo - El avance ultraortodoxo agita una ciudad israelí antes de las elecciones

Bogota -

EN LAS NOTICIAS

El avance ultraortodoxo agita una ciudad israelí antes de las elecciones
El avance ultraortodoxo agita una ciudad israelí antes de las elecciones / Foto: JOHN WESSELS - AFP

El avance ultraortodoxo agita una ciudad israelí antes de las elecciones

Hace dos años, mientras se dirigía a un bar con su esposa y unos amigos en Arad, en el sur de Israel, Noam Cohen fue increpado por un grupo de jóvenes ultraortodoxos que gritaban a los automovilistas por circular durante el sabbat, el día de descanso semanal del judaísmo.

Tamaño del texto:

Los muchachos también insultaron a las mujeres del grupo, incluida la esposa de Cohen.

"Fue entonces cuando empecé a perder la paciencia. Me afectó personalmente", cuenta a la AFP.

El incidente llevó a Cohen a sumarse a un creciente movimiento de residentes laicos que denuncian que el rápido aumento de la población ultraortodoxa está alterando la identidad de esta ciudad.

"Ya no es la misma ciudad en la que crecí", lamenta otra habitante, Einat Jupiter.

A pocas semanas de las elecciones legislativas del 27 de octubre, las tensiones que se viven en Arad, escenario de varias protestas este año, ilustran un debate cada vez más presente en Israel sobre la creciente influencia de la comunidad ultraortodoxa.

"Lo que ocurre en Arad puede anticipar el futuro de todo Israel", estima Cohen.

Los ultraortodoxos "tienen más hijos. No se puede luchar contra eso", añade.

Los ultraortodoxos representan más del 14% de la población israelí y su proporción podría alcanzar el 25% a mediados de siglo.

Su creciente peso demográfico, impulsado por una tasa de fecundidad de 6,5 hijos por mujer, se ha traducido también en una mayor influencia política.

Dos partidos ultraortodoxos respaldan la coalición gubernamental del primer ministro Benjamin Netanyahu. Desde hace años ejercen una influencia considerable en cuestiones como la exención del servicio militar o la asignación de fondos públicos.

Para muchos habitantes laicos de Arad, esas tensiones se sienten cada vez más en la vida cotidiana.

"No podemos vivir juntos. Nuestras vidas y las suyas son completamente diferentes; no somos compatibles", opina Cohen.

- 40% de la población -

En los años 1980, Arad, una ciudad de 30.000 habitantes con vistas al mar Muerto, era una comunidad próspera y laica que acogía el mayor festival de música de Israel.

Sin embargo, el declive económico provocó la salida de muchos residentes desde finales de esa década.

Progresivamente fueron llegando inmigrantes judíos de la antigua Unión Soviética y familias ultraortodoxas atraídas por el bajo precio de la vivienda.

Actualmente, los ultraortodoxos representan alrededor del 40% de la población, según Nisan Ben Hamo, alcalde de la ciudad entre 2015 y 2024.

Ben Hamo perdió la alcaldía tras las elecciones municipales de 2024, marcadas por una fuerte movilización del electorado ultraortodoxo.

De cara a las próximas elecciones legislativas, lanza una advertencia a los israelíes laicos: "Los liberales deben despertar y participar en las elecciones si quieren ganar, porque el otro bando, la extrema derecha y los ultraortodoxos, está mejor organizado. Controlan a su electorado y logran movilizarlo masivamente".

- "Quiero vivir libremente" -

Para Shlomi Tabchik, que denuncia el aumento de los recursos públicos destinados a la comunidad ultraortodoxa, el conflicto se manifiesta a diario en el espacio público.

"Cuando caen misiles, necesitamos refugios, pero no podemos utilizarlos porque se han convertido en sinagogas. Es indignante. ¿A quién protege realmente el municipio?", se pregunta.

En marzo, 84 habitantes de Arad resultaron heridos por la caída de un misil iraní, según los servicios de emergencia.

Tabchik también lamenta la reducción de las inversiones en actividades recreativas y comunitarias, que, en su opinión, debilita el tejido social de la ciudad.

Además, actos de vandalismo contra anuncios que muestran imágenes de mujeres han avivado las tensiones.

"Quieren que nos marchemos. Quieren la ciudad solo para ellos", afirma.

Los ultraortodoxos rechazan esas acusaciones.

Yitzhak Gordon, director del departamento de finanzas de Arad y miembro de la comunidad haredí, sostiene que la convivencia es en general cordial y atribuye las críticas a voces amplificadas en las redes sociales.

Incluso algunos residentes laicos coinciden en que la coexistencia cotidiana suele ser pacífica.

Sin embargo, Einat Jupiter teme que los ultraortodoxos quieran imponer su modo de vida al resto de la ciudad.

"Eso no funcionará, porque soy una persona libre. Quiero vivir libremente", afirma.

N.Reyes--BT